29.08.2023
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Sonidista de profesión, pero también auténtico aficionado al mundo del realismo mágico, América Latina, el francés Antoine Sextier debutó en el mundo del documental con la película L'Escale. Su investigación sobre el pequeño local de la calle Monsieur du Prince, el "Templo de la Música Latinoamericana" que acogía a músicos e intelectuales latinoamericanos, comenzó hace casi una década. Su película fue uno de los 12 documentales a concurso en la XV edición del Festival de Cine e Historia de Râșnov.

He hablado con Antoine sobre cómo nació este proyecto, sobre cómo fue para él el proceso de comprender otra cultura, sobre el tema de la identidad cultural y también sobre la capacidad de la música de contar historias
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Teodora Ghica: ¿Cómo elegiste el tema para tu documental? ¿Cómo te has dado cuenta de que la historia de L'Escale es una historia que vale la pena contar?
Antoine Sextier: Me introduje en esta historia por el aspecto de Violeta Parra, porque tengo mucho interés por su figura y su personalidad. Leyendo un libro sobre ella, me he dado cuenta de que había este lugar en París denominado Templo de la música de América Latina. Eso lo volví a ver muchas veces en muchos libros que estaba leyendo sobre el tema y me interesó porque yo no tenía ni idea de que el Templo de la música de América Latina estaba a pocas estaciones de metro de mi departamento. Por esta razón, empecé a desarrollar esta historia. Empezando por un contacto, y de un contacto al otro dando un mapa global de esta historia.

T.G.: ¿Por qué has decidido contar esta historia de manera descriptiva basándose en cómo se hacía y aprendía la música en L'Escale?
A.S.: Mi manera de hacer este documental fue hablar con la gente. Y desde este punto de vista, escuché lo que me dijeron. El aspecto de la enseñanza de la música de un latino a otro es realmente un aspecto que viene a ellos. Eso me parece más valioso que contar porque es como algo lógico que viene a un lugar para aprender. Eso es lo interesante de L'Escale. No es realmente un lugar de presentación, pero hay algo de familia, de escuela. Es un nuevo hogar para esta gente. Y eso es lo que me transmitió esta gente.

T.G.: ¿Cómo y por qué decidiste incluir escenas animadas en tu documental?
A.S.: Fue una cosa muy pragmática. Hice la edición del documental y para hacer estas transiciones usé esta técnica, pero también es un nivel de estética, es algo bastante presente en el aspecto de América Latina. Tengo un buen amigo que me ha hecho muchas de las animaciones, que es chileno. También este trabajo sobre los discos - tenía que integrar el disco que formaba parte de mi propia búsqueda adentro la película. La animación fue una manera de hacer eso. Además, estas animaciones son una manera más viva de hacer esta historia en la mente, en la estética, en las imágenes. Y a mí la relación entre imágenes filmadas y la de las imágenes animadas es algo que me interesa mucho, es una relación en la que me gustaría indagar más.

T.G.: ¿Cuál ha sido el mayor desafío a la hora de hacer el documental?
A.S.: La falta de archivos. He peleado mucho para tener estas fotos, para tener fuentes, archivos sonoros. Hay una fuente en Francia que se llama INA, Instituto Nacional del Audiovisual, que es el archivo nacional. Es algo enorme en Francia. Tiene todos los archivos muy bien ordenados, pero al final no usé estos archivos que había, porque tenía que pagar y además era un ambiente super formal, super administrativo. Tuve que encontrar otra manera - la animación. Estos trabajos con las manos que he hecho yo me han venido de manera natural, porque había objetos al lado mío para conectar, para mostrar. La situación ha generado esto. Así se hace un documental. Si formamos frente a la situación, tiene que reaccionar.

T.G.: Y tu documental, aparte de presentar la situación de L'Escale, también se acerca al problema de la identidad, especialmente la identidad cultural. ¿Es por esto que elegiste compartir las entrevistas en francés y en español?
A.S.: Exactamente. Sí, porque el lugar era un punto de encuentro entre diferentes culturas, diferentes países, entre un continente y un país. Era natural tener estos dos idiomas. En algunos momentos hay gente que pasa de un idioma al otro, porque les sale más natural. En un momento, Sergio Arriagada dice que los franceses son más papistas que el papá y después dice en francés plus royaliste que le roi, que no es la misma expresión, pero salen las dos expresiones equivalentes y son muy interesantes. César Andrade dice el poison, la palabra en francés y el artículo en español. Raúl Maldonado dice se marche ou creve, que camina o muere. Es una expresión francesa que le sale naturalmente. A veces hay juegos de palabras. Creo que es muy fértil el encuentro de idiomas, porque es exactamente lo que hay dentro de L'Escale - un espacio de encuentro cultural.

T.G.: En una entrevista has dicho que en aquel entonces los franceses no se daban cuenta de la influencia que L'Escale haya tenido en Francia. Era algo grande, pero no lo sabían.
A.S.: Si, porque fue un fenómeno de moda, pero esta historia es muy rara. No lo puedo realmente explicar. Yo creo que hay un aspecto - la gente está muy enfocada en el aspecto colonial. Es un material muy fuerte, muy importante, pero la inmigración en Francia fue de muy variada, de muchas partes, pero ahora el enfoque es realmente África del Norte. No digo que este mal, pero que no tiene que esconder la realidad u otra cosa más sutil, más pequeña, que existía. Y París fue un lugar de encuentro por varios músicos. Es por esto que lo encontré súper interesante, porque da una imagen mucho más completo de la identidad de Francia, de París. Latinizar un poco de Francia es algo que me interesa.

T.G.:¿Cuál es tu relación con Paris de los años '60? Y, ¿por qué es aún interesante ver cómo era la vida, la cultura en el pasado a pesar de que ya hayan pasado 80 años? ¿Qué es ahí para preservar?
A.S.: Muchas cosas. Primero, entre los años '45 y '70 hay un momento muy especial en la vida cultural francesa. La gente sale en los cabarets, van a ver a los artistas, los artistas van a hacer diferentes cabarets y todo esto pasa de una manera muy natural. L'Escale es un momento específico en un mapa grande de lugares. Había un montón de lugares y era realmente bohemio. Yo no tengo ninguna nostalgia sobre esto, pero es un hecho que había un mundo sin televisión. Era un mundo sin los Beatles. Entonces, había otras referencias, y es súper interesante de proyectar un mundo así. Segundo, de un lado un poco más personal, está la relación con la generación de mis padres, que vivieron todo este mundo, toda esta conexión cultural como una escuela alternativa, de compromiso político. Yo también crecí en este ambiente.


T.G.:¿Cuál es tu relación con la música actual? ¿Todavía se cuentan historias a través de la música?
A.S.: Yo creo que detrás de la música siempre hay una historia. La relación entre la historia y la música es importantísima. Todas las generaciones tienen una manera de guardar para la historia su propia identidad, su propio código, a veces haciendo una oposición frente al pasado, recuperando cosas, es un trabajo continuo y realmente un mundo que a mí me fascina. Creo que todavía hay cosas increíbles en todos lados y siempre hay sorpresas. La música está siempre en mutación, porque el mundo en sí mismo cambia.

T.G.: Dado que has ganado dos premios, uno en el Festival de Cine Nativo Americano y Latino y otro en el Festival de Cine de Maracaibo de Venezuela, me gustaría preguntarte, ¿cuál ha sido la recepción de tu documental entre los Hispanoamericanos?
A.S.: Hay muchas posibles respuestas a esta pregunta, ya que cada país tiene su propia manera de entender la película según la realidad que viven, pero en toda América Latina hay un punto de vista un tanto nacionalistas, están muy orgullosos de ellos mismos.
También hay un modelo que se creo aquí y se expandió posteriormente a los países de Latinoamérica. Esta idea no suena del todo natural, es por eso que la gente se interesa al saber que hay un modelo de música alternativa latinoamericana que se creó en Europa. Los argentinos que estaban viviendo en ese momento en París, escuchaban discos de recopilación de música peruana hecha por los norteamericanos. Por ejemplo, la versión El condor pasa es una versión hecha en terreno norteamericano por el sello discográfico Folkways, conocido mundialmente. Los argentinos escuchaban esos discos en sus casas en París y después lo tocaban con sus instrumentos. Este fue el modelo que se formó gracias a la base de L'Escale. No hay pureza. Este folclore parece natural para mucha gente, pero todo surge de estos discos grabados por los norteamericanos que un grupo extenso de latinoamericanos que los escuchaban en París. Al final, sale de Argentina un modelo clásico de música latina. Y eso es súper entretenido porque es cosa un poco extraña que pasa por que alguien escucha un disco que un amigo le ha regalado y así se crea un nuevo modelo. Por ejemplo, la forma con poncho de los '60 que es muy politizado, como la imagen de Quilapayún, viene un poco de este modelo que fue desarrollado en París.

T.G.: En Rumania, podría decirse que documental esta en desventaja, ya que los documentales tienen menos visibilidad. ¿Cual es la situación en Francia y Latinoamerica?
A.S.: En Francia tiene poca visibilidad, es algo que existe, que tiene financiación y apoyo del público, pero no hay un mercado real en el que se pueda vivir. Sin embargo, hay interés por este formato de películas y eso me parece maravilloso y muy conmovedor. En el momento me parece que no es más que la percepción de la realidad, ya que la realidad es a veces más loca que la ficción. Hay regiones en Francia donde los documentales se ven de forma masiva. Es por eso por lo que han creado una plataforma similar a Netflix a la que han llamado Tënk donde podemos encontrar muchos documentales alternativos y creativos. Hay una dinámica en Francia tanto como en América Latina, hay mucha gente que hace documentales, hay cosas realmente interesantes, hay poco dinero, pero hay muchas ganas y mucha voluntad de hacer cosas, hay tanto tema que tocan muchas cosas diferentes. Cuentan realidades que molestan a la gente de una manera sencilla. Por ejemplo, el tema político, la corrupción u el aspecto de los indígenas. Quizás dicen "no puedo aguantar más, hasta aquí hemos llegado, tengo que hacer algo, voy a hacer una película, eso no puede seguir pasando".

T.G.: Vamos a terminar la entrevista de la misma manera que el documental. Al final, se dice que la moda es pasagera y es por eso que el Cabaret L'Escale llegó a su fin. ¿Qué opinas sobre la moda, hace que las cosas desaparezcan de la memoria colectiva?
A.S.: La moda está relacionada con el tiempo. El tiempo tiene una visión de las cosas, pero pensar con el pasado, cambiar el foco, es algo que realmente el documental te permite, y que es súper interesante de ponerte un paso al lado para mirar las cosas. Donde pones la cámara, donde pones tu visión, haces que salgan otras cosas, entonces la moda está, pero tú puedes ir contra la corriente, o tratar de adaptar, seguir el corriente para ver donde te lleva. Todo tiene que ver con la perspetiva desde la que se miren las cosas.

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